IV CONGRESO

 

VI. Nuestra independencia política

 

58. La política de gobernabilidad con el PSOE se inscribe en el ámbito de los pactos políticos, en tanto acuerdos que se justifican como funcionales a las necesidades tácticas y estratégicas de una organización, pero no en el de la “política de alianzas. La política de alianzas desde la independencia política de una fuerza de izquierda se articula en tres niveles:

 

- Alianzas de clase: la clase trabajadora, en la que se engloban todas los grupos subalternos (parados, inmigrantes, precarios, pequeños propietarios, estudiantes…) puede establecer alianzas estratégicas con otras clases y grupos específicos como la pequeña burguesía o la intelectualidad para avanzar en la conquista de la soberanía política de Andalucía y en la defensa de los sectores populares.

 

-Alianzas internacionalistas con otras fuerzas y movimientos de fuera de Andalucía (nacionalistas de izquierda, antiimperialistas, otras izquierdas europeas y del mundo…)

 

- Alianzas estructurales con los movimientos sociales alternativos como la ecología política, el feminismo, el antimilitarismo, los movimientos contra la represión y de defensa de los derechos humanos, los movimientos de solidaridad internacionalista…

 

Nuestra independencia política (de clase) significa apostar por la construcción estratégica de un bloque social y político que integre todas las luchas (sindicales, de derechos, de identidad, estudiantiles, culturales, por la soberanía alimentaria…) y a todos los sectores subalternos, incluidos los subalternos de los subalternos, en un programa compartido anticapitalista y de profundo desarrollo democrático. Ese es el eje de la política de alianzas. Lo otro, como la participación de IU en el gobierno del PSOE, entra en la categoría de acuerdos tácticos y pactos políticos.

 

Para parte de la izquierda oficial el concepto de “política de alianzas” ha sido un mero eufemismo para una política de búsqueda permanente y desesperada de acuerdos de “gobernabilidad” con el PSOE. Es una política que comienza y termina en un proyecto electoral, con salida y llegada en las instituciones del régimen monárquico y sin más pretensión que lograr un espacio de “lobby” de presión del PSOE. Es el caso de la mayoría de IU. La consecuencia de mantener esta política suicida es desdibujar en tal grado el proyecto que resulta imposible diferenciarlo del PSOE y el voto útil acaba volcándose del lado de quién ofrece más opciones como alternativa de gestión. Para qué votar la copia si tienes el original.

 

59. La política de alianzas que la izquierda realmente alternativa debe impulsar parte de un criterio diametralmente opuesto. Entendemos nuestra política de alianzas como indisoluble respecto del proyecto estratégico que se pretende construir. Por consiguiente debe estar al servicio de la movilización social, del impulso de los movimientos de lucha que enfrentan al sistema capitalista, al Gobierno reaccionario y al régimen monárquico. Una política concebida para relanzar la izquierda desde esta lucha social, rechazando explícitamente todo proyecto que pretenda maniatar la izquierda a las instituciones actuales. Para ello es necesario separar lo que es unidad de acción del más amplio concepto de política de alianzas. La más amplia unidad de acción de la izquierda política, sindical y social en las luchas concretas, en la movilización, para golpear conjuntamente, contra las políticas neoliberales es siempre positiva puesto que garantiza la masividad de la protesta y fortalece la confianza y combatividad de la clase trabajadora y la juventud. Esta unidad en la lucha debe hacerse, sin embargo, desde la total independencia del proyecto respecto de la socialdemocracia y del resto de posiciones claudicadoras. Esta independencia debe ser clara incluso a la hora de impedir gobiernos de la derecha. Nadie puede estar más interesado en acabar con los gobiernos del PP que los y las militantes de la CUT que son víctimas de la represión. Sin embargo, esto no implica que se forme parte de un gobierno con el PSOE para evitar un gobierno del PP. La coherencia con nuestro programa está por encima de cualquier puesto en un gobierno. La conversión de la izquierda alternativa en una fuerza subalterna de las políticas neoliberales del PSOE sólo puede resultar en la pérdida de identidad y de la razón de ser. Es lo que le está pasando a IU en Andalucía.

 

60. La experiencia gubernamental de IU en Andalucía es nefasta para un proyecto de izquierdas anticapitalista. En la negociación del acuerdo de gobierno que contempla la puesta marcha de 200 medidas y 28 leyes no se tuvo en cuenta el estado de las cuentas andaluzas, no se analizaron los ingresos y gastos, lo que impidió que se presupuestaran esas medidas y por tanto, la negociación se realizó sin información rigurosa ni base sólida que sustentara ese programa. Consecuencia, de las prisas y la ausencia de información veraz sobre el alcance presupuestario de las medidas y leyes pactadas, tampoco se llevó a cabo la necesaria calendarización de la puesta en marcha de las mismas. Tras esta negociación a ciegas del acuerdo de gobierno, la militancia de IU se tuvo que enterar por la prensa que IULV-CA renunciaba a una de sus peticiones, la Presidencia del Parlamento, y que las tres consejerías sólo gestionaban algo más del 4% del presupuesto andaluz, dejando el 96% restante en manos de consejerías del PSOE.

 

61. Pocos días después, el 15 de mayo de 2012, se puso sobre la mesa la aprobación del Plan Financiero de Ajuste que encendió las alarmas en una militancia que en su inmensa mayoría no podía creer, no daba crédito, a que los recortes salariales del personal empleado público, pudiera contar con el apoyo de Izquierda Unida. El estreno de IU en el Gobierno andaluz vino marcado por la sumisión, aceptación y complicidad con los recortes sociales y laborales, lo que entraba en total contradicción con las posiciones que la propia IU había mantenido históricamente. Pero en vez de corregir esta línea de recortes que justificaron con el sanbenito del “imperativo legal”, se profundiza con la aprobación de unos presupuestos donde se vuelve a producir recortes. IU tampoco estuvo a la altura en el caso de los ERE’s puesto que una y otra vez se negó a señalar expresamente a Griñán y Chaves como máximos responsables políticos del mayor escándalo de corrupción que ha existido en Andalucia.

 

62. Nuestra presencia en IU ya era contradictoria con la filosofía de nuestro proyecto que es genuinamente andaluz. A esa contradicción se le añade la dificultad del giro a la derecha que ha tomado IU en manos de la actual mayoría. Tendremos que luchar desarrollando IU por la Base contra esa deriva derechista y al mismo tiempo involucrarnos en las luchas populares y movilizaciones ciudadanas y seguir muy de cerca las opiniones de los activistas individuales y de los movimientos sociales y sindicatos alternativos. Sus impresiones son importantes para nuestro proyecto porque nos ayudarán a tomar la temperatura del movimiento social y a evaluar más objetivamente si la herramienta de IU es recuperable o no para la lucha. El pacto de gobierno de Andalucía incumple el programa y pisotea las señas de identidad de IU. Su continuidad en la línea actual de recortes por imperativo legal y su previsible adaptación en el conjunto del estado es una línea roja que nos debe hacer reflexionar seriamente para adoptar decisiones futuras.

 

63. La CUT debe implicarse a fondo en la construcción de un bloque social alternativo. La iniciativa del SAT de configurar el bloque crítico ha sido un acierto. Es necesario desarrollar y profundizar en ese línea. El desarrollo del bloque social crítico y alternativo que sustente un programa de transformación social es inviable en situaciones de calma y de paz social. La movilización social sostenida, como instrumento de creación de conciencia y vía para ir construyendo alianzas cada vez más amplias, juega un papel esencial en el camino de hacer posible lo necesario.

 

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